Transportes urbanos de primeros de siglo

Trenes, tranvías y automóviles irrumpen con fuerza a principios del siglo XX en la lucha por la hegemonía en el transporte frente a los llamados vehículos de sangre, de tracción animal, que sin embargo perduran aún durante bastantes años. El día 17 de mayo de 1901 se inicia la aplicación de la Real Orden que obliga a los ayuntamientos a cambiar la tracción de sangre de los tranvías por la tracción eléctrica. La medida, que significa un fuerte avance en la modernización del transporte, supone paralelamente un fuerte revés para un sistema que se venía aplicando desde que en 1881 entró en servicio el primer tranvía tirado por bestias en Málaga.

Los tranvías eléctricos

La tracción eléctrica impuesta en 1901 para los tranvías convierte este transporte público en el más popular y supone el inicio de la implantación del cable aéreo en las líneas Estación-Caleta y Caleta-Palo, así como Baños de apolo y Estrella. La electrificación provocó la aparición de nuevos proyectos y de nuevas concesiones, entre las que destaca la otorgada en 1898 a favor de S. A. Tramways de Málaga, con sede en Bruselas. En 1922 aparece la Transports et Force Motrice en Espagne. Scté. Annme, y un año después la sociedad Malagueña de TRanvías.

Decadencia

Tras la Guerra Civil, este modo de transporte empieza a tener problemas y las quejas de los usuarios por el mal estado del servicio son recogidas en la prensa: "Una prueba de ello, por ejemplo, es la línea Riego-Huelin, abandonada, en lastimoso estado, y en la que los coches, como beduinos de una apartada jarca, van desprovistos de la limpieza más elemental" (Sur, 25 de octubre de 1937). La sociedad Malagueña de Tranvías reconoce las deficiencias, de las que culpa a la arbitrariedad del Ayuntamiento en las concesiones realizadas en 1931 y a los propios empleados del servicio "que lo colectivizaron durante el periodo rojo en Málaga, en el cual solamente se le hizo al material dar el máximo rendimiento sin atender a su conservación". La nota de la sociedad deja ver asimismo los problemas existentes para encontrar carriles que permitieran mejorar las líneas.

Finalmente, este servicio urbano será explotado por el Ayuntamiento a partir del 1 de diciembre de 1949. En un comunicado se explica a la ciudad que lo asume ante la falta de medios de la Sociedad Malagueña de Tranvías para mantenerlo. Los últimos días del año entran en funcionamiento 14 nuevos autobuses para mejorar el transporte público.

El último tranvía

Etapas más o menos significativas jalonaron la historia del tranvía en Málaga, hasta su desaparición el 31 de diciembre de 1961. No en vano, hizo germinar un grato recuerdo de aquel viejo sistema de transporte, cuya recuperación, de hecho, se plantea de nuevo a finales del siglo XX. El último tranvía dejó de funcionar a las 11,15 de la mañana de ese 31 de diciembre, momento en que entraron en circulación los nuevos autobuses que lo sustituyen. A esa los componentes de la corporación municipal, con el alcalde García Grana al frente, se desplazaron a la terminal de La Misericordia en la que se había ubicado una unidad pintada igual que las que rodaban en 1905 y engalanada con guirnaldas. El personal llevaba el uniforme de esa fecha, mientras jóvenes de la Sección Femenina asistía ataviadas con trajes de principio de siglo. La comitiva subió a los tranvías que rodaron por la ciudad hasta las cocheras de La Malagueta. Los vecinos que quisieron hacer este último viaje tuvieron que abonar 25 pesetas pero recibieron un billete conmemorativo de esta nostálgica despedida. El dinero recaudado se destinó a una campaña de caridad.

Bateas, carros y carromatos

Los vetustos vehículos que caracterizaron el siglo XIX -bateas, carros y carromatos- perduraron en Málaga hasta los años 50. La actividad de la ciudad giraba en torno a estos medios de transporte: las carrozas fúnebres, los carros de recogida de basura, de transporte y de reparto o los estilizados coches de paseo poblaron las calles hasta que, poco a poco, van siendo sustituidos por los vehículos de motor.

Los primeros coches

La aparición de los primeros coches en Málaga se remonta a 1907, año en el que siete coches de marcas Packard y Oldsmobile se matriculan en la provincia. No obstante, el desarrollo no fue total hasta finales de los sesenta, con el popular seiscientos. Una evolución lenta, con una media de 22 coches matriculados en los 13 primeros años, hasta que en 1920 el número de matrículas se multiplican hasta 256 y en 1923, hasta 643. En 1925 se habían matriculado ya en la provincia 2.304 coches, liderando el mercado malagueño las marcas Willys-Hing, Citröen y Ford.

Bibliografia